De vertedero de residuos tóxicos a bosque isla.

 

Una invesión de más de 800.000 euros ha hecho posible que uno de los suelos más contaminados de Andalucía pase a ser bosque isla con un alto valor ecológico. En la restauración se recuperó una laguna, un arroyo y se plantaron más de 50.000 árboles; esto, sumado a la tranquilidad de la que goza el recinto, gracias a la ausencia de uso público, ganado o actividad cinegética, ha dado lugar a que la vida animal y vegetal se pueda desarrollar sin alteraciones humanas, teniendo resultados excepcionales, como son la reproducción de dos especies de aves en peligro de extinción o la localización de 5 especies (dos hongos, dos insectos y un molusco), cuyas únicas poblaciones conocidas en Andalucía se encuentran en dicha finca.